viernes, 16 de junio de 2017

Exitosa rueda de prensa del cooperativismo


Ascoop y su Red de Comunicadores Cooperativos llevaron a cabo una rueda de prensa que contó con la asistencia de 14 periodistas de medios distritales, nacionales y solidarios y que ya generó publicaciones.
Con el objetivo de construir una relación más cercana con los medios de comunicación, la Red de Comunicadores Cooperativos, con el patrocinio de Ascoop, realizó un desayuno informativo con los periodistas con sede en Bogotá, la cual tuvo como punto de referencia el desempeño de las cooperativas colombianas a diciembre 31 de 2017.

El expositor central del evento fue el director ejecutivo de Ascoop Carlos Mario Zuluaga y también estuvieron presentes y respondieron a la prensa el presidente ejecutivo de Confecoop Carlos Acero Sánchez, el presidente ejecutivo de Fecolfin Enrique Valderrama y el gerente de Febor Juan Pablo Vélez. Otros invitados presentes fueron el Subdirector Nacional de la Unidad Administrativa de Organizaciones Solidarias Nicolás Hernández, la directora de Fundequidad Diana Osorio, el secretario general de La Equidad Seguros Javier Ramírez y la subdirectora ejecutiva de Ascoop Tatiana Serna.

En representación de la Red asistió una delegación de comunicadores encabezada por el Director de Comunicaciones de Ascoop, Fernando Chaves Valbuena, coordinador de la Red, Melisa López de Febor, Clara Milena Ospina de Coasmedas, Emmy Tapias de La Equidad, Gloria López de Cooptraiss, María Emilia Rueda de Savi, Claudia Andrea Sánchez de Ascoop y Alejandra Jiménez de Coounibosque.
Nuevo lenguaje sobre el cooperativismo
Durante su intervención el director ejecutivo de Ascoop, Carlos Mario Zuluaga, informó que a diciembre de 2016 Colombia tiene legalmente registradas 3.666 cooperativas que suman 6.131.010 colombianos asociados, generan 197.330 empleos directos, tienen activos por 38,7 billones de pesos, suman un patrimonio de 14,6 billones y durante 2016 registraron ingresos por 27.9 billones de pesos y excedentes por 748 mil millones de pesos, el 20 por ciento de los cuales serán invertidos en la educación básica de niños y jóvenes, que en 12 años han benficiado a más de uin millón y medio de estudiantes por año, con un total de recursos cercano al billón de pesos.

Parte de esos recursos, han sudo invertidos mediante un convenio que mantienen Ascoop y la Secretaría de Educación de Bogotá, por medio del cual 230 cooperativas han invertido en doce años 1.671 millones de pesos en programas educativas que han beneficiado a 330 mil niños y jóvenes en estado de vulnerabilidad, desplazados, con discapacidades o simplemente en extraedad o excluidos de la escuela.

También aclaró Zuluaga que las cooperativas colombianas tienen que ser sostenibles, eficientes y competitivas en los mercados, pero que su gestión no se orienta a la acumulación de capital ni al enriquecimiento de sus propietarios, sino a la generación de beneficios colectivos mediante una gestión basada en principios y valores solidarios y orientada al logro del mayor impacto social posible. “Las empresas cooperativas son socialmente responsables por naturaleza, por esencia, porque las cooperativas tienen como fin a las personas”, dijo el Director Ejecutivo Ascoop.

Luego de finalizada su intervención, los dirigentes cooperativos respondieron preguntas de los periodistas de El Espectador, La República, Cable Noticias, Publimetro, Primera Página y otros medios.

Uno de los aspectos más preguntados fue el de la reputación de las cooperativas, ante el cual los dirigentes cooperativos pidieron a los periodistas que no se estigmatice la denominación “cooperativa” a la hora de hacer cubrimiento sobre los escándalos financieros en los que especuladores financieros, mediante empresas con ánimo de lucro como Estraval, han utilizado falsas cooperativas, que no están agremiadas ni cumplen ni los requisitos legales, para defraudar a los ahorradores e inversionistas. Carlos Acero dijo que cuinado una falsa cooperativa aparece vinculada a un caso de corrupción los medios enfatizan que es una cooperativa, pero nunca dicen que la empresa que la utilizó para el ilícito es una SAS op unma sociedad anónima o limitad. "Queremos ir cambiando el lenguaje con que los medios tratan informativamente los temas cooperativos", dijo.

Un modelo sostenible y confiable

El Presidente ejecutivo de Fecolfín enfatizó en las bondades del modelo cooperativo y dijo que es una forma de empresa tan poderosa que ha logrado salir adelante pese a enfrentar múltiples dificultades como las políticas estatales adversas. Valderrama pidió que se deje de hablar de la “crisis de las cooperativas” siendo que la última crisis se presentó en los años 90 y no sólo incluyó a algunas cooperativas sino al grueso del sector bancario. "No ha habido siniestros en las cooperativas de ahorro y crédito desde entonces. Fogacoop, desde su creación, no ha tenido que invertir ni un solo peso para salvar recursos de las cooperativas. Eso demuestra solidez y buen manejo", aseguró.
Los dirigentes cooperativos reconocieron que en la sociedad colombiana, el Estado y los medios de comunicación haya una deficiencia de conocimiento sobre lo que son y hacen las cooperativas, por eso mostraron ejemplos exitosos de cooperativas que son líderes o importantes en su sectores como Colanta y Coolacteos en el agroindustrial, Coopidrogas y Copservir en el farmacéutico; Coomeva y Coopcentral en el bancario; Juriscoop, Cotrafa, Confiar, John F Kennedy, Cotrafa y Comultrasan en el financiero, La Equidad y la Solidaria en el de seguros; Canapro, Cotradecun, Coomagiscun y Codema en el de educación.

También contaron que las cooperativas tienen presencia en todas las regiones del país, inclusive en las más apartadas y asociadas por el conflicto armado, lo cual de fe de su naturaleza de inclusión económica y construcción de desarrollo local. “Queremos que los medios muestren lo buenos que somos y aquellas acciones que nos limitan y nos afectan”, expresó Juan Pablo Vélez, gerente de Febor.

Con esta rueda de prensa, que tuvo un buen recibo por parte de los periodistas, Ascoop y la Red de Comunicadores Cooperativos, esperan iniciar una nueva fase de relacionamiento con los medios de información del país, que incluya las bondades del modelo cooperativo y los logros del cooperativismo colombiano.
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Ascoop en el diario la República




En el marco de la rueda de empresa organizada por la Red de Comunicacodres cooperativos, el director Ejecutivo de Ascoop concedió la siguiente entrevista al diario la Republica 
Tomado: La República  
Bogotá_Dentro de las opciones que tienen los colombianos para buscar créditos están las cooperativas, aquellas sociedades compuestas por personas que deciden unirse entre sí, de manera que todas ellas conforman en partes iguales la organización creada.
Este modelo en Colombia ha sido exitoso, por lo cual ya están registradas y reportando actividades cerca de 3.666 entidades. En conversación con este diario, Carlos Mario Zuluaga, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Cooperativas (Ascoop), aseguró que esperan en el gremio que representa llegar a 4.000 firmas de este tipo.
Sin embargo, como el número es alto, envió una alerta a la Superintendencia de Economía Solidaria para que mejoren sus controles y no sean confundidos como estafadores tras los escándalos de libranzas.
Colombia es de los países en la región con mayor número de cooperativas, ¿cuántas hay exactamente?
El trabajo de nuestro gremio se ha dado por 3.666 cooperativas que reportan legalmente información, estas son las reguladas por la Superintendencia de economía solidaria. Hay muchas otras que no son legales y evaden los controles. Lógicamente esperamos seguir creciendo en el número de las que cumplen sus funciones al píe de la letra, promulgamos que nazcan cooperativas por incitativa de las personas, terminaremos este año por encima de 4.000 reportando.
¿El hecho de que sean tantas hace que sea difícil vigilarlas en su totalidad?
Correcto, le pedimos al estado que reestructure la Superintendencia de Economía Solidaria, que de verdad llegue a todas las cooperativas. Es muy poco una nómina de 100 personas de esa Super para regular a 4.000 cooperativas, pienso que hay que cambiar eso, y el Ministerio de Hacienda lo tiene claro.
¿Qué efectos tiene hoy que sean tantas cooperativas y pocos ojos vigilándolas?
Los efectos es que no alcanzan a llegar a una vigilancia exhaustiva a todas las cooperativas, podemos ser realmente un sector regulado con muy buenos reportes, y además si nos vigilan bien, todos se pueden dar cuenta de las bondades de este modelo económico.
¿Como gremio, qué tipo de fraudes se han encontrado?
Los más comunes son aquellos en los que se fundan cooperativas sin la base social necesaria, tienen problemas en el gobierno interno, mal manejo de los beneficios de un miembro de ella y engañan a las personas con tasas indebidas, tasas de interés con los que llaman a la persona pero en realidad es un fraude.
¿El escándalo de las libranzas afectó la confianza de sus clientes?
El nacimiento de ese escándalo proviene de una empresa de capital que utiliza a las cooperativas de papel, cooperativas que no son cooperativas para engañar a la gente y lógicamente cometer un ilícito, es muy difícil defenderse algo en lo que no se tiene que ver.
¿Cómo hacen para competirle a otras entidades otorgadoras de crédito?
Por tasas, realmente los créditos más económicos para educación en el sector los tienen las cooperativas incluso con tasas de interés del 0%, mientras que los bancos buscan rentabilidad, pero las cooperativas no siempre y eso da para este tipo de ofertas que en últimas representan el porqué se creó una cooperativa, por la satisfacción de la sociedad.
¿Cuál es ese crédito que más destacan por el nivel de demanda?
El de educación, le sigue consumo que en Colombia es la tasa más alta en las entidades casi a par de tasa de usura a niveles superiores del 30%, en cambio las cooperativas lo hacen a niveles desde el 1,1%.
¿En cuánto están los niveles de fondeo?
Hablamos de niveles cercanos a $14 billones, que es el mismo patrimonio propio, realmente es un fondeo muy amplio, creemos que no solo podemos impactar la economía colombiana sino las obligaciones de consumo y vivienda . Las cooperativas se usan para necesidades básicas de crédito.
Las opiniones
Enrique Valderrama Jaramillo
Presidente de Fecolfin
“La solidez de los establecimientos de crédito y ahorro en cooperativas es notorio y se ve con los activos administrados hoy en día”.
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miércoles, 10 de mayo de 2017

La calle como opción de vida




Reivindicar al habitante de calle: de eso se trata este texto creado a ocho manos cuyos autores esperan que sirva como insumo para repensar los modelos de atención a esta población.
Tomado del Espectador
Ñero, gamín, indigente, chino o indio. Como lo quieran llamar. El habitante de calle es un actor que ha deambulado por las poblaciones desde antes de la Colonia y ha sido testigo de las transformaciones urbanas. Es la memoria viva de los cambios de pensamientos, de las nuevas tendencias, del surgimiento de la mayoría de problemáticas sociales.
A pesar de esto, su sabiduría y su presencia han sido anuladas. Los indigentes han sido tratados como delincuentes, como escoria, como el eslabón más débil de la cadena. Hasta hoy, el resto de los ciudadanos no conciben que habitar la calle es una posibilidad legítima. Que no se trata de si está bien o mal, sino de otra forma de existir.
Con la intención de cambiar esta noción tan cargada de prejuicios, Carlos Alberto Garzón, Germán Garzón, Alberto López de Mesa y Olga Lucía Velásquez escribieron La vida desde las calles, un libro hecho en la Imprenta Nacional que cuenta la historia de este personaje desde el siglo XIX hasta la actualidad, sus percepciones sobre la ciudad y su condición actual. Pero vale la pena aclarar que no es un libro de historia. Más bien es un documento repleto de historias, de las miradas de estos vagabundos que se animaron a contar cómo es su vida y cómo ha cambiado la dinámica de la calle. De hecho, uno de los autores, López de Mesa, vivió 20 años en las aceras bogotanas. (Lea: Alberto López, el habitante de calle que se hizo oír)
Este texto, que es un ejercicio de memoria y análisis, se lanzó el viernes pasado en la Feria del Libro y, como aseguran sus autores, es un intento de poner al bogotano en los zapatos sucios de aquellos a quienes siempre evadió. La lástima del lector, desde su percepción, sería un insulto. El mensaje es claro: los habitantes de calle en muchas ocasiones quieren adoptar la ciudad como su hogar y el cielo como techo, y no por eso tienen una posición más vulnerable. Si hay una idea que permea los cinco capítulos es su ventaja de ser libres, deambulando sin más atadura que mantenerse vivos. Bien lo advierten en sus páginas: “Aceptemos que los habitantes de calle asumen su situación, unos porque les toca y otros porque la eligen. Aceptemos también que la moral o la ética de lo urbano no conciben esta modalidad de existencia al lado de la normalidad citadina. He aquí lo problemático de la habitabilidad en calle, pues tal concepción de lo normal se vuelve norma e incide en las políticas y orienta el diseño de las ciudades”.
Los motes
Al desempolvar los libros de historia, los autores hallaron que los primeros habitantes de calle en el territorio colombiano existieron antes de que arribaran los conquistadores: “Eran andariegos que recorrían caminos, ríos, montañas llevando noticias, historias, conocimientos, experiencias de un lugar a otro”. Pero llegaron los españoles y, como a los negros, los sumaron a las filas de esclavos. Entonces los llamaban indios vagos.
De indios vagos pasaron, a finales del siglo XIX, a forajidos. Se encargaban de los trabajos que “los ciudadanos de bien” no eran capaces de hacer: la limpieza, la labor artesanal, el cuidado de las calles. Sus albergues eran las iglesias, que compartían con los locos.
Llegó el siglo XX y la denominación volvió a cambiar, como si fuera una regla tácita establecida por la sociedad. Ahora los llamaban los chinos: “Este personaje fue simbólico para la ciudad por mucho tiempo. Para el común de los citadinos era el chino de los mandados, el chino embalador o lustrabotas, el chino ayudante, el chino voceador, el chino que ayuda a cargar los mercados en Plaza Santa Inés, en fin, el chino que hacía lo que hubiera que hacer”. Aun así, la gente le temía y exigía a los gobernantes una mayor vigilancia, pues también era el chino delincuente.
Bogotá creció y las formas de percibir el mundo cambiaron. Los chinos desaparecieron y empezaron a dibujarse en el mapa social los gamines. La palabra gamín es de origen francés y significa “muchacho travieso, pícaro y a veces maloso, frecuentador de parques, exagerado en el saludo, sobre todo si se dirigía a un amigo entrañable”. El gamín era extrovertido y bailaba los ritmos que traían los vientos de las costas, como la salsa y el vallenato. En San Victorino se encendían los radios de ocho pilas y sintonizaban la emisora Radio Santa Fe, que “botaba música bailable”.
Para las clases altas eran tan solo personas sin gusto y glamour. Así que la palabra se tornó peyorativa. Horacio, uno de los personajes del libro, narra cuando se enfrentó a la displicencia de los bogotanos. Subía por la once hacia la Plaza de Bolívar cuando se encontró a una mujer que le decía a su pequeño hijo que los niños de bien no se interactuaban con gamines: “Entonces entendió que él pertenecía a una sociedad de intratables. Mejor así, eso le daba una ventaja, tenía algo que el resto de la sociedad no: su libre albedrío”.
Fue tan famosa la palabra gamín que luego se llamaron así un corte de pelo, una marca de ropa y hasta una fábrica de forros de asientos de buses, según cuentan los escritores. Los gamines, al final, resultaron ser todos aquellos que escogían las calles para armar parrandas, para frecuentar los cines y para bañarse en la Rebeca. Eran tantos que luego se llamaron “gallada”, “un combo de varios gamines, unidos por la autoprotección”.
Para mediados de los ochenta apareció la palabra ñero, que ha perdurado hasta hoy: “Sonaba como una expresión de cariño, qué hubo mi ñero, ñerito. Lo novedoso era que el mote no lo colocaba la sociedad, sino que nacía en la misma calle, posiblemente abreviando el compañero, por uno más sonoro y contundente: el ñero”.
En ese momento el habitante de calle era inofensivo y su consumo de drogas más moderado, quizá inocente, porque se reducía a la marihuana y las pepas. Pero llegó el narcotráfico y el bazuco borró las demás sustancias. A la mayoría la volvió esclava de sí y de unas bandas que hasta ahora los utilizan para expandir su negocio.
Una relación inquebrantable
No es perceptible, pero los bogotanos han adoptado un vocabulario y un estilo propio del habitante de calle. “Parcero”, “pirobo”, “áspero”, “gorzofia”, “pichurria” son palabras que provienen de su ingenio. Están hasta en canciones de rock.
Gracias a este personaje emblemático, la ciudad también marcha en orden. Muchos de ellos son recicladores. Otros cuidan los carros y hasta dan paso en las vías combatiendo el egoísmo bogotano. Hay quienes se dedican a ser ropavejeros, que venden ropa de segunda. Y no pueden faltar los limpiavidrios y los calibradores de los buses. Aunque tal vez los más útiles son los coteros, quienes desde la madrugada cargan los bultos para que a diario todos encuentren en los mercados las frutas y verduras en las estanterías. Todos los oficios son descritos en el libro.
Hay múltiples causas que llevan a las personas a habitar la calle: las drogas, la familia, la búsqueda de la libertad. Nadie está exento de vivir en ella. Si bien optar por esta vida es una decisión legítima, de acuerdo con los autores, el Estado debe garantizar que incluso allí haya condiciones dignas. También por eso se hizo este libro, para que las instituciones tengan un insumo y repiensen los modelos de atención y los servicios sociales. Y claro, para que los ciudadanos acojan al habitante como un personaje más del paisaje urbano y dejen de tratarlo como un criminal.

miércoles, 11 de enero de 2017


El modelo de gestión socioempresarial cooperativo está llamado a tener un papel sobresaliente en la implementación del acuerdo para la terminación del conflicto armado con las Farc, por ser un modelo que ha contribuido históricamente a la superación de situaciones sociales difíciles, derivadas de conflictos armados o de desastres naturales en todo el mundo.
 Por: Carlos Acero, presidente de Confecoop
La capacidad de las cooperativas para transformar situaciones desfavorables ha sido probada a nivel mundial. La construcción del tejido social, la creación de confianza entre las comunidades, la organización de las personas para el trabajo y la creación de empresas sostenibles de pequeños y medianos productores integrados en circuitos económicos locales son algunas de las acciones adelantadas por las cooperativas para generar inclusión social, económica y cultural o para actuar con eficacia en aquellos casos donde ni el Estado ni el mercado han podido satisfacer las necesidades de las comunidades.
Particularmente en las zonas de conflicto y rurales, el cooperativismo hoy es visto como un instrumento de innovación social y empresarial para las comunidades, lo cual implica que el accionar público y el privado deberán coordinarse muy bien para conseguir resultados favorables a través de la organización o la consolidación de cooperativas en los territorios.
El modelo de gestión socioempresarial cooperativo está llamado a tener un papel sobresaliente en la implementación del acuerdo para la terminación del conflicto armado con las Farc, por ser un modelo que ha contribuido históricamente a la superación de situaciones sociales difíciles, derivadas de conflictos armados o de desastres naturales en todo el mundo.
Un entorno favorable para el crecimiento cooperativo
Las cooperativas deberán demostrar, una vez más, que son importantes agentes de inclusión social y financiera para los colombianos. La consolidación de las cooperativas de ahorro y crédito, multiactivas e integrales con sección de ahorro, y las denominadas de aporte y crédito, será uno de los temas relevantes para el sector.
Las condiciones de la economía colombiana en 2017 pueden permitir una mejora en la dinámica de colocación de cartera, hecho que deberá ser aprovechado por el sector para llegar a un mayor número de colombianos, mejorar su portafolio de productos y servicios e invertir en cuestiones estratégicas, como la tecnología para la prestación de servicios financieros y la integración basada en el principio de cooperación entre cooperativas.
Por el lado del sector real, el reto es aún mayor. Las cooperativas deben profundizar su presencia en lo local y regional y, especialmente, en el sector agropecuario, estimulando, además, la creación de cooperativas en otros sectores productivos o de transformación, aprovechando el impulso que se le dará al campo colombiano a través de una política integral de desarrollo rural con enfoque territorial.
Ajustes normativos para su promoción y desarrollo
Un ajuste al marco jurídico de las cooperativas, que permita desarrollar una política eficaz y sostenible de promoción, fomento y fortalecimiento de las cooperativas, además de una revisión a la institucionalidad pública relacionada con la promoción y vigilancia sectorial, son actividades que deberán adelantarse en el primer semestre del año.
El propósito de estos ajustes normativos es que las comunidades encuentren en la forma cooperativa un instrumento no sólo atractivo, sino eficiente, sostenible y con vocación socioempresarial, que garantice la construcción de patrimonios colectivos que satisfagan sus necesidades y aseguren el bienestar de sus asociados y familias.
Fortalecimiento sectorial
Esta nueva dinámica para el sector cooperativo plantea retos en su interior, toda vez que por su naturaleza deberá hacer esfuerzos importantes para conseguir un fortalecimiento institucional cada vez mayor, tanto a nivel individual como en materia de integración y acción gremial. Mejorar aspectos como la percepción que de ellas tienen algunos sectores y una mayor proyección ante las comunidades serán algunas de sus tareas en 2017.
Será un año para impulsar el programa Cooperativas por Colombia, promovido por Confecoop como una estrategia sectorial a mediano plazo que busca consolidar a las cooperativas en los territorios y en el país como gestoras del desarrollo humano y social con equidad, a través de cinco líneas estratégicas: formación de cultura cooperativa, cooperación nacional e internacional, fortalecimiento del sistema de integración, fortalecimiento del circuito económico (cooperación entre cooperativas) y representación e incidencia política.
Todas estas acciones se encuentran orientadas a contribuir al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), planteados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los cuales buscan poner fin a la pobreza en todas sus formas, reducir la desigualdad y luchar contra el cambio climático, criterios orientadores de la Agenda 2030, de la cual hace parte el movimiento a nivel global.
Tomado del Espectador

viernes, 16 de diciembre de 2016

Cooperativas, nuevo patrimonio cultural de la humanidad




“Hay más de 900.000 cooperativas, con cerca de 800 millones de miembros, en más de 100 países en todas las regiones del mundo”, aseguró el comité intergubernamental de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), cuando reconoció que la idea y la práctica de la organización de intereses compartidos en cooperativas sería declarada como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
En esta ocasión, la Unesco eligió dieciséis de las treinta y siete nominaciones presentadas en la reunión anual del comité de registro y salvaguarda de las mejores prácticas culturales del mundo, que se realizó el 2 de diciembre en Adis Abeba, Etiopía.
El modelo cooperativo propuesto por Alemania, el Festival Internacional de Pesca y Cultura de Argungu en Nigeria, la Fiesta de los Viticultores de Vevey en Suiza, la “Momoeria”, celebración del Año Nuevo en ocho pueblos de la región de Kozani en Macedonia Occidental; la artesanía tradicional de la cerámica “çini” en Turquía, la fiesta de las Fallas de Valencia en España, la artesanía tradicional de tapices murales en Rumania y otras nueve prácticas o modelos de vida fueron incluidos en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
¿Por qué las cooperativas?
En la declaración número 01200, la Unesco definió las cooperativas como “asociaciones de voluntarios que suministran servicios de índole económica, social o cultural a sus miembros con vistas a mejorar su nivel de vida, resolver problemas comunes y propiciar cambios positivos”. El documento reconoció que las cooperativas permiten crear comunidades gracias a los intereses y valores compartidos por sus miembros y, sobre todo, “permiten el desarrollo comunitario al crear soluciones innovadoras a problemas sociales, desde la generación de empleo y la asistencia a ancianos hasta la revitalización urbana y los proyectos de energía renovable”.
Por eso, el comité dispuso que este modelo de libre asociación hiciera parte del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad y envió un mensaje simbólico que demuestra que el capital no es la única forma de relacionarse entre individuos.
A través de un comunicado de prensa, la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), organización no gubernamental que reúne cerca de 300 confederaciones cooperativas en los cinco continentes, celebró la decisión y aseguró que este reconocimiento se suma al hecho de que a principios de este año la colección de correspondencia de Robert Owen, fundador del movimiento cooperativo mundial, también fue añadida a la Memoria del Mundo de la Unesco.
¿Qué significa esto para Colombia?
Carlos Acero, presidente ejecutivo de la Confederación de Cooperativas de Colombia (Confecoop), aseguró que este reconocimiento es fundamental para visibilizar las 3.890 cooperativas, con una base social de 6’053.129 asociados, y para aumentar los 188.952 puestos de trabajo que genera el sector. “La decisión de la Unesco es muy útil en momentos en que en Colombia se inicia el proceso de posconflicto que abre oportunidades para profundizar el desarrollo local y regional y en donde se requiere que el Gobierno, el Congreso, los medios y la academia, entre otros, conozcan las bondades del cooperativismo y pueda avanzarse en la construcción de política pública para su promoción y fortalecimiento.
Por su parte, Juan Claudio López, historiador y asociado de la cooperativa multiactiva Cometa, reconoció que esta decisión es una oportunidad histórica para apoyar formas alternativas de economía que se basen en la solidaridad y no en la competencia. “Esto puede hacer que el Gobierno, la gente del común y otros sectores de la sociedad valoren y reconozcan el modelo cooperativo como una alternativa distinta a los modelos socio-económicos dominantes”.

Tomado del Espectador
 

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Presentación de Medición del impacto socioeconómico del cooperativismo en la Costa Atlántica




La Unidad Administrativa Especial de Organizaciones Solidarias y el Instituto de Estudios del Ministerio Público de la Procuraduría General de la Nación, continúan con las jornadas de presentación del libro “Medición del impacto socioeconómico del cooperativismo: propuesta para su cálculo”. Esta vez, la ceremonia se realizó en la ciudad de Santa Marta, Magdalena.
Con la presencia del secretario de Gobierno de la ciudad, William Renán Rodríguez y representantes del sector solidario del departamento, se presentó la obra que describe la producción y apropiación de conocimiento en los temas de la economía solidaria, en especial el análisis del impacto que generan las cooperativas en el desarrollo del país, en la organización y en la comunidad.
La Unidad Administrativa continuará con la presentación de la investigación el 14 de diciembre en Manizales, el 15 en Bucaramanga y el 16 en la ciudad de San Gil, e invita a los interesados y representantes de los gremios y el sector a participar en la presentación de esta importante obra.

Tomado de UAEOS

martes, 13 de diciembre de 2016


Nobel de Paz

Diciembre 9 de 2016. El oro de la medalla que se entrega este 10 de diciembre al presidente de Colombia Juan Manuel Santos proviene de dos cooperativas ubicadas en Huila y Nariño.
Fuente: Revista Semana

Colombia estará doblemente representada en el Nobel de la Paz: no sólo recibirá la distinción su presidente, Juan Manuel Santos, sino que oro extraído de minas del país será usado por segundo año consecutivo para elaborar la medalla que forma parte del premio.
"El oro con que se elaborará la medalla del Nobel de este año proviene de dos cooperativas colombianas de minería artesanal y de pequeña escala (MAPE)", dijo en un comunicado la Alianza por la Minería Responsable (ARM, en inglés), una iniciativa global que busca mejorar las condiciones laborales y sociales de los mineros.
Trabajadores de la Cooperativa de Coodmilla, ubicada en la Llanada, en el departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador, realizaron el primer aporte de oro para la presea.

"Para estos mineros es bastante simbólico ser parte de este momento histórico para Colombia debido al pasado de violencia que vivieron en su región algunos de sus miembros", indicó la ARM en el texto divulgado esta semana en Bogotá.

En tanto, la segunda contribución la hará la Cooperativa Agrominera de Íquira, ubicada en el céntrico departamento de Huila, una región que ha sufrido el conflicto armado colombiano que en medio siglo ha enfrentado a guerrillas, paramilitares y agentes del Estado, con un saldo de 260.000 muertos y 6,9 millones de desplazados.

"Su oro ya ha brillado con la Palma de Oro del Festival de Cine de Cannes 2015 y el Premio Nobel de la Paz 2015", agregó el texto.

Ambas organizaciones están certificadas con el Sello de Minería Justa Fairmined, otorgado por ARM a las compañías con "buena gestión organizativa, social, ambiental, laboral y de trazabilidad del oro de la mina hasta el producto final".

Según informó el gobierno colombiano al anunciarse el Nobel a Santos, la calidad del oro colombiano cumple las exigencias de La Casa de la Moneda de Noruega, responsable de producir la medalla desde 1901.

El Nobel de Paz para Santos, el primer colombiano en obtener ese galardón, le fue otorgado el 7 de octubre por sus esfuerzos para poner fin a la conflagración interna en Colombia.

Resultado de imagen para nobel de pazDecidido a pacificar su país, el mandatario lleva adelante negociaciones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), la principal y más antigua guerrilla del país, con la que alcanzó un histórico acuerdo que está bajo revisión tras ser sorpresivamente rechazado en un plebiscito.

Además, Santos impulsa conversaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), el otro grupo rebelde del país, con el que prevé instalar una mesa pública de diálogos el jueves, tras más de dos años de acercamientos secretos.

La ceremonia de entrega del Nobel se llevará a cabo el 10 de diciembre en Oslo.